Somos vecinos damnificados por el "boom" de la construcción y creamos este espacio para posibilitar la comunicación de todas aquellas personas afectadas por este mismo problema, para que puedan comunicarse con nosotros y sumar así mas voces al debate sobre ¿Qué ciudad queremos? y ¿Cómo queremos que se hagan las cosas?, tanto para no sufrir mas daños en nuestras propiedades privadas como para hacer valer el derecho de mejorar la calidad de vida de los vecinos y la ciudad.
Poseemos y habitamos en viviendas linderas a las nuevas construcciones de torres, sufrimos innumerables problemas: rajaduras, derrumbes, grietas en paredes y techos, filtraciones, caída de diversos materiales de construcción en nuestros patios, ruidos molestos, falta de luz y aireación.
A estos problemas y al desorden urbanístico que sufre nuestra ciudad, por el crecimiento desmedido y no planificado de estas construcciones, se suman además deficiencias en los diversos servicios: energía eléctrica, disminución de presión de agua , inconvenientes en los desagües pluviales y cloacales, exceso de basura que supera la capacidad de recolección, intransitabilidad de las veredas del micro y macrocentro, todo esto por el número incontrolado de las obras en construcción.
El daño y destrucción de las propiedades linderas a estas grandes obras trae como consecuencia la pérdida patrimonial por desvalorización de los inmuebles afectados y no perdona tampoco los inmuebles de valor histórico, estético y tradicional.
Estamos convencidos que este panorama deteriora la calidad de vida de los habitantes de la ciudad.
Somos sumamente respetuosos del derecho que tiene el propietario de construir en su terreno, pero en la escuela aprendimos que el derecho de uno termina donde empieza el del otro.
Pensamos que el crecimiento urbano debiera planificarse considerando que una ciudad tiene vida y una estética particular.




Estos son algunos pasajes de la presentacion escrita confeccionada para formar parte de la audiencia pública que discutió la reforma del codigo urbano de nuestra ciudad el pasado 28 de Mayo de 2007, en la que participaron distintos sectores de la ciudadania y el Estado Municipal.

Rosario, 28 de Mayo 2007

Atentos a la invitación a participar en Audiencia Pública sobre el tema de referencia, acompañamos nuestra asistencia con esta Presentación en la que pedimos que se discutan nuestras inquietudes y se tengan en consideración nuestras propuestas en el Reordenamiento Urbanístico, al igual que en el estudio de una nueva legislación para regular la normativa que rige los permisos para construir y también en la legislación que determine el tipo de ciudad o barrio que deseen los vecinos.

A nuestro entender este Anteproyecto amerita un amplio debate sobre qué ciudad queremos, con intervención de las facultades de Ingeniería, Arquitectura, Medicina, Psicología, Bomberos, los vecinos de cada barrio, etc. Atento a que es un problema multidireccional y multifacético, que debe tener carácter de desarrollo sustentable, donde las generaciones de los niños y aún de los que no han nacido, tienen derechos hoy.

En coincidencia con otras opiniones, no alcanzamos a comprender qué consideración va a tener nuestro aporte, cuando el mismo nunca fue requerido durante los años de trabajo que ocupó este tema a Planeamiento, al punto de que lo presentado es un Anteproyecto que muestra una intención consumada.

La ciudad se está desarrollando en forma caótica y la planificación es fundamental, sin ella prima lo que le interesa al mercado. Eso garantiza el negocio, pero no una mejor ciudad.

Es necesario revitalizar otras zonas de la ciudad de modo de alentar la inversión y para ello el estado debe estar presente mejorando los servicios y protegiendo la calidad de vida de los habitantes de dichas zonas.

Un tema que debe tener prioridad en la discusión es el transporte público de modo que resulte eficiente y no contaminante. La tendencia en todo el mundo es que en cada barrio convivan en forma armónica todo tipo de usos y actividades, entre otras cosas para que la gente no tenga la necesidad desplazarse largas distancias.

El transporte y la infraestructura funcionan mal cuando los habitantes duermen en un barrio y trabajan en otro lejano. Se pierde tiempo viajando, se incrementa el transporte y la contaminación (tanto por la emisión de gases como auditiva). En Curitiba una de cada tres personas tiene coche, pero dos tercios de los trayectos se hacen en transporte público. Desde 1974, el tráfico descendió un 30%.

La primera gran recomendación para una ciudad más saludable y más agradable, consiste en la recuperación de espacios verdes.

Los espacios verdes públicos son algo más que un reducto de tranquilidad en la ajetreada vida urbana. Así lo cree la Organización Mundial de la Salud (OMS) que recomienda que las ciudades dispongan como mínimo de 10 m2 cuadrados de áreas verdes por habitante.

Además de ayudar a que respiremos aire fresco y limpio, las zonas verdes constituyen lugares de esparcimiento y recreo, propicios para fomentar las relaciones sociales. También contribuyen a que las ciudades sean más habitables.

Los profesionales del mundo urbano y territorial, tienen que reconocer que los espacios verdes no los crean solamente ellos, como expertos o profesionales, sino también los habitantes y la misma diversidad de plantas, insectos, pájaros , etc. que construyen sus casas en nuestras ciudades. Lo que hace verdes los espacios urbanos es que son vivos, y es esta interactividad, más allá de lo que es humano, la llave para entender que es lo que hace la ciudad habitable.

En un artículo sobre los espacios verdes urbanos, la profesora Whatmore experta en el tema, afirma:”Los distintos proyectos han reforzado nuestra comprensión del valor de los conocimientos técnicos, prácticos, del entusiasmo apasionado y de la preocupación ecológica que los habitantes de la ciudad aplican en la creación de espacios verdes urbanos. Los resultados de la investigación plantean un reto a los responsables de las políticas públicas y a los expertos por incluir este conocimiento de la población local más constructivamente”

Contrariamente a lo expuesto, en los apartados de la Secc. 1 de Generalidades en nuestro Código Urbano, solo se roza esta participación dentro de las comisiones, como una opción, cuando debería ser un requisito elemental, ya que hablamos de quienes en definitiva se verán afectados por las políticas que se determinen. Esto está claramente establecido en la Ley Provincial 11.717 Art. 2 I y en la Ley Nacional 25.675 Art. 2c -10 – 19 – 20 y 21, a las que debe someterse el Municipio.-

Otro tema importante a debatir es el de los servicios. Mas allá de las consideraciones que se puedan hacer sobre la provisión de servicios en un área de pocos km2 de superficie y con escasos espacios verdes nos permitimos analizar algunos datos y plantear un escenario a futuro.

En el sector denominado Primer Anillo Perimetral, de acuerdo a la interpretación que hacemos de los datos suministrados en el anteproyecto, existen a fines del 2006

más de 470 permisos otorgados para edificación en altura (aprox. 28% de los permisos otorgados en el sector). En el proyecto no se suministra el mismo dato en referencia al Área Central, pero se nos dice que la relación en esta zona sería mayor que en el Primer Anillo Perimetral.

Por lo tanto en una estimación generosa le otorgaremos una cifra igual. Esto nos llevaría a un total de 940 edificios en altura en todo el sector del área central y el

Primer anillo.

Partiendo del supuesto de que cada edificio puede albergar en promedio 20 departamentos, hacen un total de aprox. 19.000 unidades habitacionales, con un promedio de cuatro (4) moradores en cada una, nos da un incremento de 76.000 personas en este sector, el equivalente a casi ocho (8) ciudades chicas, que se anexa a espacios ya recargados por el devenir histórico urbano, con servicios públicos casi al borde del colapso, por obsolescencia, insuficiencia y falta de inversión.

Por las características de esas unidades habitacionales y los costos, todo indicaría que están destinadas a familias o sectores de recursos medios y medios-altos, los que por lo general tienen una capacidad adquisitiva o de consumo superior a la media urbana. A partir de ello se debería esperar un incremento importante en la demanda energética, producto de la mayor densidad poblacional y también de los estándares de confort de esos sectores (ascensores, electrodomésticos en general y acondicionadores de aire en particular). Veamos a continuación algunos puntos que surgen de éstos datos y la problemática asociada.

Residuos: se incrementará el volumen y tonelaje de los residuos sólidos urbanos (RSU), en proporción a la densidad poblacional y a las altas posibilidades de consumo de los nuevos vecinos. Se alegará que es más fácil la recolección de residuos en áreas concentradas, lo que no deja de ser cierto, siempre que olvidemos mencionar, que ello implicará el ingreso de mayor cantidad de camiones, con la contaminación por gases y acústica consiguiente, en horarios casi siempre inconvenientes. Se ha calculado que en una ciudad de un millón de habitantes entran cada día 2.000 toneladas de alimento, 625.000 de agua y 9.500 de combustible. Los residuos no son menores: 500.000 toneladas de aguas residuales, 950 toneladas de contaminación aérea y 9.500 de residuos sólidos. Pensemos lo que ocurre y lo que ocurrirá dado en las zonas que estamos analizando a partir de estos datos.

Ordenamiento vial: sin olvidar que los nuevos moradores se ubican en sectores de ingresos medios-altos, podemos suponer que por familia poseerán un automotor o más, lo que nos da un total de casi 19.000 nuevos vehículos en el área, incrementándose los gases y partículas en suspensión y la contaminación acústica en el lugar, lo que desmejorará la calidad del aire.

Esta realidad provocará un fuerte incremento de la congestión vehicular (que ya existe y es muy grave) y problemas de estacionamiento y guarda de los autos.

En tal sentido tengamos presente que las ordenanzas respectivas que disponen que las construcciones mencionadas tengan una cierta cantidad de cocheras, no siempre se cumplen, por lo cual la demanda excede en un cincuenta por ciento a la oferta existente. Estacionar la cantidad de autos referidos equivale a más de 15 hectáreas de terreno. ¿Servirá esto de excusa para que el Municipio con afán recaudatorio y en beneficio de las prestadoras privatizadas de estacionamiento medido, extienda la zona de "exclusión" a estas áreas, en perjuicio de muchos?.

Espacios verdes y arbolado: como ya se mencionó en párrafos anteriores, un principio guía en construcción urbana es establecer densidades aceptables de ocupación humana, con un espacio abierto que crezca en proporción directa al número de residentes permanentes en un distrito. ¿Ocurre esto en nuestra ciudad? La respuesta es un rotundo NO. Si se siguiera el criterio de la OMS de 10 m2 de espacios verdes por habitante como mínimo, se tendrían que habilitar por lo menos 76 plazas de una hectárea cada una para satisfacer las necesidades de las nuevas 76.000 personas en la zona. ¿Están previstas? Agreguemos a ello, la pérdida de arbolado público, como así también de especies interiores, eliminadas para dar lugar a la nueva edificación y a las que la sombra que producen estas construcciones en altura producen en casas linderas.

Una característica que se aprecia a simple vista, con sólo caminar unas cuadras por el centro de la ciudad es que las calles se han transformado en verdaderos túneles donde no llega la luz solar. ¿Cómo pueden vivir allí las personas?, ¿Se va a permitir profundizar esta espantosa situación?, ¿Se va a permitir extender al primer anillo esta realidad donde la gente vive en la sombra y encerrada dado que el ruido ambiental de los autos y colectivos así como el hollín impide abrir las ventanas?

Rescatamos las palabras del Jefe de Gobierno de la Ciudad de Bs.Aires (donde se está discutiendo el mismo tema) que expresa:

“La discusión tiene dos componentes, el urgente e imprescindible, que es el hecho de la falta de servicios suficientes y se construye igual, y el otro es definir que ciudad queremos, si resguardamos su identidad patrimonial o si construimos edificios. Queremos que se construya no sólo en los barrios donde se pueden vender propiedades a 3.000 dólares el m2, sino también en los del sur, donde se venda a 900 dólares el m2 y donde también se pueden hacer buenos negocios”.

De esa manera interpretó que los reclamos de los vecinos, no sólo se refieren a “si hay o no cloacas suficientes en el barrio, sino también el derecho a una mejor calidad de vida”.

PROPUESTAS

Contra la impermeabilización del suelo: Proponemos que en los planes

Urbanísticos se fijen valores mínimos de suelo permeable no inferiores al 30%, donde se pueda iniciar una vida vegetada.

La creación de espacios verdes en las ciudades no debe limitarse a mejorar el clima urbano. Proponemos realizar un estudio de los valores del territorio como punto de partida de la extensión urbana. Esto representa idear un plan verde para la ciudad que reúna toda la información y considere al patrimonio natural al mismo nivel de relevancia que los valores históricos.

Debe evaluarse la calidad de las zonas verdes mediante indicadores como la proporción de superficie verde sobre el espacio construido y su impacto, en definitiva, prever para evitar impactos irreversibles sobre recursos escasos.

Proponemos la creación de corredores que conecten a la ciudadanía con los espacios de naturaleza periurbanos y rurales. Esta conexión mejora la conservación y el mantenimiento de los parques urbanos.

Instituciones y expertos apoyan el diseño de anillos verdes perimetrales o interiores, construcción de redes de senderos y la conexión entre parques y espacios verdes urbanos.

Proponemos se acompañen acuerdos ambientales urbanos de la ONU. del año 2005 que afectan directamente al ciudadano, algunas son:

Asegurar que haya un parque público o un

espacio abierto recreacional, a no más de 500

mts.de cada uno de los ciudadanos para el

2015.

Reducir el 10% el consumo de energía en la

Ciudad para el 2012.

Reducir la cantidad de vehículos de uso

individual en un 10% para el 2012.

Establecer una política de reciclaje y

llegar a la ausencia de desechos antes de

2040.

Nos oponemos a las denominadas Áreas de Reserva en las que el anteproyecto permite alturas de 60 mts. Vale aclarar que dentro de esta denominación se incluye a todo el sector del Parque de la Independencia y Parque H.Yrigoyen, cuando los mismos deberían estar claramente identificados en color verde y con la inequívoca aclaración de que no se le puede dar otro uso que el de espacio verde público.

Consideramos que las denominadas Áreas de Reserva son una codiciada presa para los grandes inversionistas inmobiliarios y una desenfrenada explotación del valor urbano conseguido con mucho esfuerzo y sacrificio.

Proponemos un serio estudio de factibilidad para garantizar servicios óptimos de agua potable, gas natural, energía eléctrica y desagües cloacales (sin que de esto resulte una merma de los servicios en el resto de los barrios) antes de entregar un permiso para iniciación de obra a las constructoras.

Estos estudios no deben estar acotados solo a los certificados de factibilidad que puedan entregar las empresas de servicios.

Proponemos exigir Estudios de Impacto Ambiental “global”, ya que para lo que se pretende con la ley nacional 25.675 el impacto es el mismo, se trate de una superficie de 5.000 m2 o de cinco de 1.000 m2 todas en el mismo sector. Ley Provincial 11.717 Art.18 y 19.

Hasta tanto no se cuente con el dictamen final de estos Estudios, no se otorgarán más permisos de demolición y/o edificación, ni definitivos ni provisorios.

Proponemos crear un Comité de Planeamiento de Infraestructura, integrado por las reparticiones del Municipio que entiendan en el tema y los vecinos. La misión de este Comité será elaborar un Estudio de Impacto Ambiental“global”, para saber cuales son las consecuencias futuras, no de una obra sino del conjunto de obras que se construyan en un barrio. Ley Provincial 11.717 Art. 18 y 19.

Proponemos que se requiera de las Empresas de Servicios Públicos, privadas y estatales, que hagan un mapa actualizado del estado de la infraestructura de Agua, Gas, Electricidad y Desagües cloacales dentro de los barrios afectados, para determinar si podría haber un colapso en la prestación de los servicios.

Proponemos lanzar una convocatoria para realizar foros barriales, con participación de la Legislatura y haciendo partícipe a los vecinos en la redacción de nuevas normativas, tanto para el Código Urbano como para el Reglamento de Edificación.

Espacios verdes: la OMS determina 15m2/habitante como óptimo y 10 m2/habitante como mínimo. En el caso de este sector (aprox. 600 has.) en el que prácticamente se instaló el “boom” de la construcción, deben determinarse estas recomendaciones (creemos que estamos en aprox.3 m2/hab.) y en el caso de estar por debajo del mínimo: Proponemos que el Municipio no solo se abstenga de seguir otorgando permisos de edificación horizontal en el sector, sino que inmediatamente se aboque a la tarea de liberar espacios propiedad del Estado (verde posible) para tratar de recuperar lo perdido como producto de una construcción sin planificación que permitió.-

Proponemos que el Estado Municipal y Provincial mejoren la calidad de los servicios en otras zonas de la urbe. Lo contrario hace que estas no tengan atractivo para los inversores, y de esta forma se evita que la ciudad crezca en forma armónica, planificada y sustentable en el tiempo.-

No es posible que por una ambición de lucro se siga transformando a esta parte de la ciudad en un infierno, al mismo tiempo que se discrimina, se margina y se posterga al resto, profundizando cada vez más la percepción de dos ciudades distintas.





Estos son algunos pasajes leidos en la ponencia en el Teatro La Comedia en la audiencia pública por la reforma del código urbano.

Celebramos que el ejecutivo municipal se avenga a dar cumplimiento a las leyes que establecen la participación ciudadana en este tipo de audiencia.

Si bien entendemos que la presentación de este anteproyecto es una medida superadora y que además tiene el sentido de publicidad de los actos de gobierno, creemos que esto no es suficiente cuando, como en este caso, el documento que involucra ese acto, el reordenamiento urbanístico, resulta prácticamente inentendible para el común de la gente, esa misma gente que es convocada para opinar sobre el tema.

El diseño de una ciudad es un problema multidireccional y multifacético, que debe tener carácter de desarrollo sustentable, donde las generaciones de los niños y aún de los que no han nacido, tienen derechos hoy.

Consideramos que ese debate debe llevarse a cabo contando con información precisa y exhaustiva de un estudio de impacto ambiental global de la actual situación de la ciudad, teniendo en cuenta no sólo todo lo que está construido sino también lo que tiene aprobación para construirse y lo que está en estudio para aprobarse.

No obstante lo antedicho, hacemos esta presentación en razón de que nuestra memoria hace imposible admitir resignadamente la deshumanización urbana que imponen unas normas de mercado aplicadas de facto con soberbia descomunal.

También lo hacemos porque entendemos que el lugar para exponer nuestro disenso o aprobación es éste y no solamente los medios de comunicación.

Queremos dejar registrada nuestra opinión a manera de aseguramiento de pruebas, para que en el futuro, nadie pueda alegar “no sabía o nadie me avisó” y como planteo previo para eventuales acciones fundamentados en los hechos y derechos que a continuación expondremos:

Las ciudades crecen al mismo tiempo que lo hacen los problemas provocados por el ruido, la contaminación, desertización o el impacto del cambio climático.

Las ciudades deben reinventarse para ser un poco más verdes y sostenibles.

En rosario, la construcción se concentra casi exclusivamente en viviendas y no es uniforme.

El actual perfil urbano está regido por intereses del mercado y no por una planificación racional.

Esto trae aparejado una distorsión en los precios de las viviendas y de los terrenos, principalmente en las zonas más demandadas.

Eso garantiza el negocio, pero no una mejor ciudad.

Este solo dato hace necesaria la definición de un modelo de ciudad consensuado por toda la población.

Hay una hiperconcentración de actividades en ciertas zonas mientras que el resto de la ciudad se va abandonando.

Es necesario revitalizar otras zonas de modo de alentar la inversión y para ello el estado debe estar presente mejorando los servicios y protegiendo la calidad de vida de los habitantes.

Mientras se multiplican en las zonas céntricas y el primer anillo los edificios y torres, viviendas accesibles sólo para personas con un determinado poder adquisitivo, aumenta el déficit de viviendas, los asentamientos irregulares y la cantidad de gente que vive hacinada.

En el anteproyecto se pretende generar una intervención urbanística del centro hacia la periferia, cuando lo lógico sería todo lo contrario, entre otras cosas para no seguir postergando el desarrollo del resto de la ciudad.

El mal llamado “boom” de la construcción en la ciudad, pone en alerta a los vecinos que ven como sus antiguos barrios de casas bajas, van transformándose en calles con varios edificios en altura en cada cuadra.

Se debe debatir un plan urbano ambiental, fundamental para pensar la ciudad que se viene, la de los vecinos y la de los desarrolladores.

Los ciudadanos esperamos que los profesionales a cargo de obras, egresados de las universidades públicas y gratuitas se comprometan con el bien común para el bienestar de toda la población que con sus sacrificios y el pago de sus impuestos hemos solventado sus estudios universitarios.

En cuanto a los colegios profesionales y sus afiliados, esperamos que actúen en defensa del entorno y la calidad de vida de los rosarinos y no a favor de los grupos económicos que incurren en todo tipo de infracciones y cuyo único objetivo es ganar dinero.

Si bien reconocemos el valor que tiene el aporte de todos ellos, pedimos a los profesionales que se arrogan el título de “hacedores de las ciudades”, que en un acto de humildad reconozcan que las ciudades se construyen con el consenso de todos los habitantes en sus distintas expresiones, incluso teniendo en cuenta la invalorable contribución que prestan la diversidad de plantas, insectos, pájaros, etc. en la formación de los espacios verdes.

Cualquier proyecto que no considere todo esto, está destinado al fracaso.

Asimismo está condenada al fracaso toda posición irreductible basada en el “impacto económico” camuflado como “impacto socio-económico”, cuando todos conocemos la forma desmesurada en que aumentaron los alquileres y los precios de los departamentos.

cuando todos conocemos la deshumanización de los capitales que se mueven alrededor de esto y que no van a dudar en canalizar sus inversiones en pos de mejores réditos cuando lo crean conveniente, sin importarles ni el impacto socioeconómico ni el impacto ambiental que puedan producir.

La misma lectura tienen aquellas opiniones que defienden ardientemente las fuentes de trabajo de los empleados de la construcción. Gran parte de los argentinos hemos sido saqueados de inversiones y trabajos y sabemos las duras consecuencias que ello con lleva, por eso es indubitable nuestro apoyo a toda fuente de trabajo, hoy y siempre.

También sabemos, como ya expresamos, que cuando las circunstancias macroeconómicas y/o financieras impulsan a los grupos de poder a re posicionar sus inversiones a otros objetivos, la memoria les suele jugar una mala pasada y relegan lo que hoy ostentan como nobles aspiraciones.

A los que utilizan en forma hipócrita el argumento del “impacto socio-económico” o “el peligro de las fuentes de trabajo” les preguntamos:

¿Porque no utilizan estos argumento para defender los derechos de los trabajadores de la construcción, que junto a los peones rurales y las trabajadoras domésticas, ostentan los índices mas altos de trabajo en negro en todo el país?.