campo vs gobierno, 19 de junio de 2008
Con los pobres no se jode, una mirada crítica ante el esquema binario.
Ante un conflicto sectorial que termino por convertirse en una crisis política, ante una polarización que se volvió hegemónica en el discurso social, y que es funcional tanto al poder económico que hoy se moviliza por sus intereses, como al gobierno que plantea una falsa antinomia que es clave en su esquema político. Desde Giros, trabajando en el territorio, decidimos sumar otra mirada crítica y poner otras voces en juego.
Nos animamos a poner otras voces, a riesgo de ser juzgados y llevados a alguno de los polos, pero plantando bandera y defendiendo siempre, por encima de todo a la democracia. El esquema bipolar dice que acá se está gestando un golpe y que es hora de estar con unos o con otros. Otros dicen que solamente hay un pedido de dialogo, y que la sociedad cuando sale no se equivoca. Creemos que ninguna de las dos es tan correcta. Y creemos también, que hay muchísimos ciudadanos, de la ciudad y del campo, que no se sienten representados en ningún polo de este juego perverso. Y que miran desde afuera, impotentes. No van al cacerolazo, pero tampoco a la plaza de mayo a respaldar a un gobierno que no merece ser respaldado sin condicionamientos. La pregunta es: ¿está en juego aquí la democracia? ¿Peligra verdaderamente la institucionalidad en argentina? Decir que si, ¿es hacerle el juego a D’Elia y entrar en la lógica del gobierno? ¿Decir que no, es seguir tensando la cuerda y hacerle el juego a la derecha?
Lamentablemente no lo sabemos. Pero si sabemos que siempre, pase lo que pase, la democracia está primero. Pero después, o al mismo tiempo, la distribución también está primero. Porque no hay democracia sin igualdad social. Y eso tiene que dejar de ser una frase trillada para ser un concepto guía, una consigna hecha praxis. Lo que si observamos es que hay síntomas poco claros, que hay sectores que sin duda siempre están, que apostarán a eso. No creemos que sea generalizado. Pero están. Entonces, ¿qué debemos hacer las organizaciones populares?, los que trabajamos día a día en el territorio donde se ve que la distribución no llega y hasta ahora estuvimos fuera del debate. ¿Qué deben hacer los ciudadanos que no se sienten representados en ninguno de los dos polos? Que este gobierno no distribuye no es ninguna novedad. Como organización social decimos que el plan de redistribución social es una carcajada en la cara de los sectores populares. Que si Scioli dijo “con la comida no se jode”, nosotros decimos con más fuerza “con los pobres no se jode”. Que no usen a los pobres como margen de maniobra para un conflicto irracional (desde lo desmedida de la medida del poder económico) e innecesario (Desde la torpeza el gobierno). Tenemos ante este panorama, y ante los inesperados alineamientos y realineamientos de las últimas horas, algunos interrogantes:
1
¿Qué va a pasar el día en que se quiera distribuir la riqueza de verdad?
Que va a pasar con este antecedente nefasto y demagógico. Donde levantando el nombre de los pobres se justifica la aplicación de un modelo que se parece, y mucho, al modelo excluyente de los 90. Sabemos que todo intento de distribución genera conflicto con los poderes económicos y que no es un proceso sencillo y en calma política y socialmente. Pero va a estar el antecedente de haber dividido la sociedad con una falsa antinomia de “éstas con nosotros o sos el enemigo”. Llevando el conflicto hoy a un juego de suma cero donde unos ganan todo y otros pierden todo, como única salida. Una puja donde, en definitiva, muchos terminamos mirando de afuera, y los excluidos más aun, mirando como usan su nombre en vano. Entonces de nuevo, que va a pasar si hoy, por una caricatura de distribución, la sociedad Argentina se parte en dos como se está partiendo. Una parte que dice que distribuye lo que no distribuye y la otra que quiere la distribución pero que no distribuyan su parte. El antecedente nefasto de un gobierno que se arroga lo “nacional y popular” demagógicamente, pero también el de una sociedad que no encuentra una consigna clara por la cual movilizarse y donde la idea (también de los 90) de que el estado no debe intervenir en la economía parece imponerse por encima de las otras. Y eso, sabemos, no es la democracia que pretendemos. La historia tiene que habernos enseñado algo. Ni de un lado están todos los buenos, ni de lo otro todos los malos. Está claro que con la Sociedad Rural no se va a ningún lado, y da gracia escuchar a Miguens decir que ellos también están preocupados por la pobreza. Porque, y en eso tiene razón el gobierno, siempre fueron golpistas y anti populares. Pero Seamos claros, si este gobierno hubiera sentado en la mesa a los verdaderos dueños de la economía, las multinacionales, los grandes exportadores, los mega empresarios, etc., y les hubiera dicho: “se acabo lo que se daba. Es tiempos de la opción por los pobres”. Y les diría lo mismo que le dice al campo: “no está mal que ganen plata, pero una parte de la renta extraordinaria queda para el país, queda para los pobres”. Ahí la historia sin duda seria otra. Humildemente proponemos defender la democracia pero al mismo tiempo dar de una vez por todas en la argentina la discusión por la distribución de la riqueza. Esa es la primera parte del interrogante. La segunda, sale del sentido común: ¿eso solo? ¿Solo “la distancia entre el 35 y el 45 va para redistribuir? ¿Y con el resto de las retenciones? ¿Eso no era para redistribuir? Y el resto del presupuesto nacional, ¿ tampoco es para los pobres? Sin duda que no. Además, quien dijo que la redistribución significa asignar cual bingo, 60 para allá, 20 para otro lado y 20 más para aquí. Suena por lo menos improvisado. La situación de los sectores marginales es lo suficientemente crítica como para remediarla con anuncios. Hace falta un plan serio, consensuado.
- Los planes sociales siguen casi todos como en 2002. 150$
- Inflación empobrece día a día a los más pobres
- IVA sigue igual para los productos de consumo popular.
- Campesinos sin tierra, pooles favorecidos por el gobierno.
- Aumento dramático del déficit habitacional en las grandes ciudades.
- Salud descentralizada, situación crítica para las provincias pobres.
- Y Todavía seguimos esperando la reforma tributaria…
Entonces ¿puede este gobierno levantar el nombre de los pobres? Porque en argentina todos hablan de los pobres, la televisión habla de los pobres, habla con los pobres y hace negocios con los pobres. Las cúpulas de la iglesia siempre hablan de pobres, y siempre están con los que hablan que dicen que hacen. Los partidos políticos hablan en nombre de los pobres y reproducen pobres. Generan cada vez más pobres y aumentan las filas de sus estructuras, políticas y del estado. Y hablan en nombre de los pobres, las campañas, los partidos, todos dicen hacer en nombre de los pobres. El peronismo y el radicalismo son los únicos que gobernaron el país desde la vuelta de la democracia y los principales responsables políticos de la pobreza. Los mismos peronistas de hoy, los mismos radicales de hoy. No pueden, no deben, levantar su nombre en vano. Kirchnner no puede, no debe, levantar el nombre de Kosteki y Santillán en vano. Es tan obvio, tan absurdo, tan impune. A kosteki y Santillán los mató Duhalde y Duhalde lo llevo a Kirchnner a donde está. Y hoy Duhalde quiere dar un golpe y kirchnner cita a los muertos. ¿Raro no? Decía Fidel que la historia lo absolverá. Solo la historia dirá quien tenía razón. Si había un golpe, si lo pararon a tiempo, si no había nada, etc. O puede pasar, como muchas veces pasa en argentina, que en pocos meses sólo quede el recuerdo de lo que fueron 3 meses de conflicto, donde uno salió con la cacerola contra “la tiranía”, donde otro defendió la democracia.
Lo que no queremos, pero lamentablemente sabemos, es que pase lo que vaticinaba Serrat donde
“con la resaca a cuestas vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza y el señor cura a sus misas. Se despertó el bien y el mal, la pobre vuelve al portal, la rica vuelve al rosal, y el avaro a las divisas”
Nada queda claro y nada parece ser bueno de lo que viene para la historia de nuestro país. Para las secuelas de un conflicto, donde después de tantas vueltas, parece que todos se volvieron locos. En medio de esta locura, sólo queremos, pedimos, exigimos, gritamos, que todo esto no haya sido en vano. Y que después cuando cada uno vuelva a donde estaba antes, podamos discutir, en serio, el único (porque es el principal) problema de la argentina: la cada vez más crítica cuestión social.
2
¿Qué va a pasar el día en que los sectores excluidos intenten hacer algo parecido a esta protesta histórica, mantener 100 días las rutas de todo el país cortadas?
La mayoría de los que hoy cortan las rutas son los que pedían represión a los piqueteros por mucho menos. ¿Los que salieron con las cacerolas por la detención de De Angelis, lo hicieron cuando mataron a kosteki y Santillán? .Porque no estamos de acuerdo con esta especie de elogio al espontaneísmo de los sectores medios. No porque este mal en que se manifiesten cuando nunca antes lo hicieron, y mejor aun si eso significa un empezar a construir un proyecto, como fueron muchos casos de 2001. Pero la espontaneidad no es garantía de pureza. Y muchos menos de esbozo de un cambio. Porque la historia la hace el pueblo, pero el pueblo organizado solo es capaz de generar un proyecto y en definitiva de hacer la historia. Algunos, como cristina, dice que es sólo través de los partidos políticos. Otros creemos que también se hace desde las organizaciones populares. Que pueden o no tener forma de partido, pueden o no presentarse a elecciones pueden o no se cómplices del poder político.
3
¿No es este conflicto fruto, entre otras cosas, de la falta de representación de los partidos políticos y de una forma de hacer política caduca?
Hoy los partidos no son más que aparatos. Con mayor menor capacidad de movilización, pero siguen siendo aparatos, sellos de goma donde convive lo inconvivible y la falta de actividad y cultura política es alarmante. Las medidas decididas entre tres personas no solo hablan de la falta de representación sino de una democracia cada vez más declamativa pero menos efectivizada. Hoy más que nunca se hace evidente la necesidad de una alternativa popular. Popular en su sentido más conmovedor. Popular es de abajo, con los sectores movilizados y perjudicados por este modelo. No nos arrogamos la representación de nadie. Y esto más que un comunicado es una voz de alerta, y de bronca. Queremos hacer oír otras voces en este momento de tanta incertidumbre, por sentirnos interpelados ante la utilización cínica de los pobres. Busquemos colectivamente una propuesta, una consiga que haga que todos salgamos a la calle. Pero no de manera confusa, no para tirar a un gobierno, ni para defender los indefendible. Sino para ir tras una bandera, esa que ningún partido desde la vuelta de la democracia puede levantar. La de una sociedad sin pobres, no con menos pobres o mejor distribuida la riqueza, sino sin ningún pobre. Ir en definitiva, por una sociedad justa, por una democracia plena. Porque estamos, como muchas organizaciones populares, trabajando todos los días en el territorio. Tratando de que no ganen siempre los mismos, tratando de construir una alternativa, otra forma de hacer política en Argentina. Una forma de hacer que tiene que ver con la solidaridad, con el compromiso, con la construcción colectiva y horizontal, sin recetas ni dogmas pre establecidos. Construir con otros valores, alejados de los que propone el actual sistema. Alejados en definitiva, de esta discusión.
Con los pobres no se jode, una mirada crítica ante el esquema binario.
Ante un conflicto sectorial que termino por convertirse en una crisis política, ante una polarización que se volvió hegemónica en el discurso social, y que es funcional tanto al poder económico que hoy se moviliza por sus intereses, como al gobierno que plantea una falsa antinomia que es clave en su esquema político. Desde Giros, trabajando en el territorio, decidimos sumar otra mirada crítica y poner otras voces en juego.
Nos animamos a poner otras voces, a riesgo de ser juzgados y llevados a alguno de los polos, pero plantando bandera y defendiendo siempre, por encima de todo a la democracia. El esquema bipolar dice que acá se está gestando un golpe y que es hora de estar con unos o con otros. Otros dicen que solamente hay un pedido de dialogo, y que la sociedad cuando sale no se equivoca. Creemos que ninguna de las dos es tan correcta. Y creemos también, que hay muchísimos ciudadanos, de la ciudad y del campo, que no se sienten representados en ningún polo de este juego perverso. Y que miran desde afuera, impotentes. No van al cacerolazo, pero tampoco a la plaza de mayo a respaldar a un gobierno que no merece ser respaldado sin condicionamientos. La pregunta es: ¿está en juego aquí la democracia? ¿Peligra verdaderamente la institucionalidad en argentina? Decir que si, ¿es hacerle el juego a D’Elia y entrar en la lógica del gobierno? ¿Decir que no, es seguir tensando la cuerda y hacerle el juego a la derecha?
Lamentablemente no lo sabemos. Pero si sabemos que siempre, pase lo que pase, la democracia está primero. Pero después, o al mismo tiempo, la distribución también está primero. Porque no hay democracia sin igualdad social. Y eso tiene que dejar de ser una frase trillada para ser un concepto guía, una consigna hecha praxis. Lo que si observamos es que hay síntomas poco claros, que hay sectores que sin duda siempre están, que apostarán a eso. No creemos que sea generalizado. Pero están. Entonces, ¿qué debemos hacer las organizaciones populares?, los que trabajamos día a día en el territorio donde se ve que la distribución no llega y hasta ahora estuvimos fuera del debate. ¿Qué deben hacer los ciudadanos que no se sienten representados en ninguno de los dos polos? Que este gobierno no distribuye no es ninguna novedad. Como organización social decimos que el plan de redistribución social es una carcajada en la cara de los sectores populares. Que si Scioli dijo “con la comida no se jode”, nosotros decimos con más fuerza “con los pobres no se jode”. Que no usen a los pobres como margen de maniobra para un conflicto irracional (desde lo desmedida de la medida del poder económico) e innecesario (Desde la torpeza el gobierno). Tenemos ante este panorama, y ante los inesperados alineamientos y realineamientos de las últimas horas, algunos interrogantes:
1
¿Qué va a pasar el día en que se quiera distribuir la riqueza de verdad?
Que va a pasar con este antecedente nefasto y demagógico. Donde levantando el nombre de los pobres se justifica la aplicación de un modelo que se parece, y mucho, al modelo excluyente de los 90. Sabemos que todo intento de distribución genera conflicto con los poderes económicos y que no es un proceso sencillo y en calma política y socialmente. Pero va a estar el antecedente de haber dividido la sociedad con una falsa antinomia de “éstas con nosotros o sos el enemigo”. Llevando el conflicto hoy a un juego de suma cero donde unos ganan todo y otros pierden todo, como única salida. Una puja donde, en definitiva, muchos terminamos mirando de afuera, y los excluidos más aun, mirando como usan su nombre en vano. Entonces de nuevo, que va a pasar si hoy, por una caricatura de distribución, la sociedad Argentina se parte en dos como se está partiendo. Una parte que dice que distribuye lo que no distribuye y la otra que quiere la distribución pero que no distribuyan su parte. El antecedente nefasto de un gobierno que se arroga lo “nacional y popular” demagógicamente, pero también el de una sociedad que no encuentra una consigna clara por la cual movilizarse y donde la idea (también de los 90) de que el estado no debe intervenir en la economía parece imponerse por encima de las otras. Y eso, sabemos, no es la democracia que pretendemos. La historia tiene que habernos enseñado algo. Ni de un lado están todos los buenos, ni de lo otro todos los malos. Está claro que con la Sociedad Rural no se va a ningún lado, y da gracia escuchar a Miguens decir que ellos también están preocupados por la pobreza. Porque, y en eso tiene razón el gobierno, siempre fueron golpistas y anti populares. Pero Seamos claros, si este gobierno hubiera sentado en la mesa a los verdaderos dueños de la economía, las multinacionales, los grandes exportadores, los mega empresarios, etc., y les hubiera dicho: “se acabo lo que se daba. Es tiempos de la opción por los pobres”. Y les diría lo mismo que le dice al campo: “no está mal que ganen plata, pero una parte de la renta extraordinaria queda para el país, queda para los pobres”. Ahí la historia sin duda seria otra. Humildemente proponemos defender la democracia pero al mismo tiempo dar de una vez por todas en la argentina la discusión por la distribución de la riqueza. Esa es la primera parte del interrogante. La segunda, sale del sentido común: ¿eso solo? ¿Solo “la distancia entre el 35 y el 45 va para redistribuir? ¿Y con el resto de las retenciones? ¿Eso no era para redistribuir? Y el resto del presupuesto nacional, ¿ tampoco es para los pobres? Sin duda que no. Además, quien dijo que la redistribución significa asignar cual bingo, 60 para allá, 20 para otro lado y 20 más para aquí. Suena por lo menos improvisado. La situación de los sectores marginales es lo suficientemente crítica como para remediarla con anuncios. Hace falta un plan serio, consensuado.
- Los planes sociales siguen casi todos como en 2002. 150$
- Inflación empobrece día a día a los más pobres
- IVA sigue igual para los productos de consumo popular.
- Campesinos sin tierra, pooles favorecidos por el gobierno.
- Aumento dramático del déficit habitacional en las grandes ciudades.
- Salud descentralizada, situación crítica para las provincias pobres.
- Y Todavía seguimos esperando la reforma tributaria…
Entonces ¿puede este gobierno levantar el nombre de los pobres? Porque en argentina todos hablan de los pobres, la televisión habla de los pobres, habla con los pobres y hace negocios con los pobres. Las cúpulas de la iglesia siempre hablan de pobres, y siempre están con los que hablan que dicen que hacen. Los partidos políticos hablan en nombre de los pobres y reproducen pobres. Generan cada vez más pobres y aumentan las filas de sus estructuras, políticas y del estado. Y hablan en nombre de los pobres, las campañas, los partidos, todos dicen hacer en nombre de los pobres. El peronismo y el radicalismo son los únicos que gobernaron el país desde la vuelta de la democracia y los principales responsables políticos de la pobreza. Los mismos peronistas de hoy, los mismos radicales de hoy. No pueden, no deben, levantar su nombre en vano. Kirchnner no puede, no debe, levantar el nombre de Kosteki y Santillán en vano. Es tan obvio, tan absurdo, tan impune. A kosteki y Santillán los mató Duhalde y Duhalde lo llevo a Kirchnner a donde está. Y hoy Duhalde quiere dar un golpe y kirchnner cita a los muertos. ¿Raro no? Decía Fidel que la historia lo absolverá. Solo la historia dirá quien tenía razón. Si había un golpe, si lo pararon a tiempo, si no había nada, etc. O puede pasar, como muchas veces pasa en argentina, que en pocos meses sólo quede el recuerdo de lo que fueron 3 meses de conflicto, donde uno salió con la cacerola contra “la tiranía”, donde otro defendió la democracia.
Lo que no queremos, pero lamentablemente sabemos, es que pase lo que vaticinaba Serrat donde
“con la resaca a cuestas vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza y el señor cura a sus misas. Se despertó el bien y el mal, la pobre vuelve al portal, la rica vuelve al rosal, y el avaro a las divisas”
Nada queda claro y nada parece ser bueno de lo que viene para la historia de nuestro país. Para las secuelas de un conflicto, donde después de tantas vueltas, parece que todos se volvieron locos. En medio de esta locura, sólo queremos, pedimos, exigimos, gritamos, que todo esto no haya sido en vano. Y que después cuando cada uno vuelva a donde estaba antes, podamos discutir, en serio, el único (porque es el principal) problema de la argentina: la cada vez más crítica cuestión social.
2
¿Qué va a pasar el día en que los sectores excluidos intenten hacer algo parecido a esta protesta histórica, mantener 100 días las rutas de todo el país cortadas?
La mayoría de los que hoy cortan las rutas son los que pedían represión a los piqueteros por mucho menos. ¿Los que salieron con las cacerolas por la detención de De Angelis, lo hicieron cuando mataron a kosteki y Santillán? .Porque no estamos de acuerdo con esta especie de elogio al espontaneísmo de los sectores medios. No porque este mal en que se manifiesten cuando nunca antes lo hicieron, y mejor aun si eso significa un empezar a construir un proyecto, como fueron muchos casos de 2001. Pero la espontaneidad no es garantía de pureza. Y muchos menos de esbozo de un cambio. Porque la historia la hace el pueblo, pero el pueblo organizado solo es capaz de generar un proyecto y en definitiva de hacer la historia. Algunos, como cristina, dice que es sólo través de los partidos políticos. Otros creemos que también se hace desde las organizaciones populares. Que pueden o no tener forma de partido, pueden o no presentarse a elecciones pueden o no se cómplices del poder político.
3
¿No es este conflicto fruto, entre otras cosas, de la falta de representación de los partidos políticos y de una forma de hacer política caduca?
Hoy los partidos no son más que aparatos. Con mayor menor capacidad de movilización, pero siguen siendo aparatos, sellos de goma donde convive lo inconvivible y la falta de actividad y cultura política es alarmante. Las medidas decididas entre tres personas no solo hablan de la falta de representación sino de una democracia cada vez más declamativa pero menos efectivizada. Hoy más que nunca se hace evidente la necesidad de una alternativa popular. Popular en su sentido más conmovedor. Popular es de abajo, con los sectores movilizados y perjudicados por este modelo. No nos arrogamos la representación de nadie. Y esto más que un comunicado es una voz de alerta, y de bronca. Queremos hacer oír otras voces en este momento de tanta incertidumbre, por sentirnos interpelados ante la utilización cínica de los pobres. Busquemos colectivamente una propuesta, una consiga que haga que todos salgamos a la calle. Pero no de manera confusa, no para tirar a un gobierno, ni para defender los indefendible. Sino para ir tras una bandera, esa que ningún partido desde la vuelta de la democracia puede levantar. La de una sociedad sin pobres, no con menos pobres o mejor distribuida la riqueza, sino sin ningún pobre. Ir en definitiva, por una sociedad justa, por una democracia plena. Porque estamos, como muchas organizaciones populares, trabajando todos los días en el territorio. Tratando de que no ganen siempre los mismos, tratando de construir una alternativa, otra forma de hacer política en Argentina. Una forma de hacer que tiene que ver con la solidaridad, con el compromiso, con la construcción colectiva y horizontal, sin recetas ni dogmas pre establecidos. Construir con otros valores, alejados de los que propone el actual sistema. Alejados en definitiva, de esta discusión.


